miércoles, 24 de octubre de 2012

POESIA MAPUCE

LA LLAVE QUE NADIE HA PERDIDO




La poesía no sirve para nada
me dicen

Y en el bosque los árboles
se acarician con sus raíces azules
y agitan sus ramas el aire
saludando con pájaros
la Cruz del Sur

La poesía es el hondo susurro
de los asesinados

el rumor de hojas en el otoño
la tristeza por el muchacho
que conserva la lengua
pero ha perdido el alma
La poesía, la poesía, es un gesto
un sueño, el paisaje

tus ojos y mis ojos muchacha
oídos corazón, la misma música

Y no digo más, porque nadie encontrará
la llave que nadie ha perdido
Y poesía es el canto de mis Antepasados
el día de invierno que arde
y apaga
esta melancolía tan personal
 
ELICURA CHIHUAILAF-POETA MAPUCE

domingo, 14 de octubre de 2012

Mujeres kollas: es difícil ser reinas en un mundo de gusanos capitalistas

Por Silvia Amarayo, militante kolla del PTS

La Quiaca, ciudad jujeña  fronteriza a Bolivia, se encuentra conmocionada, es que Gloria y Antonella, dos adolescentes, desaparecieron cuando en su colegio se estaba festejando la fiesta del estudiante. Este festejo es uno de los más importantes en la provincia de Jujuy, realizándose desfiles de carrozas y elecciones de reinas. La reina provincial históricamente ha sido elegida entre jovencitas blancas provenientes de importantes familias de clase media y alta del valle jujeño.  Gloria y Antonella quizás en algún momento soñaron con ser reinas, pero la realidad que el capitalismo impone a las jóvenes kollas de sectores trabajadores y populares es muy diferente a esa fantasía de coronas de filigrana y mantos de paño. Es que es difícil ser reinas en un mundo de gusanos capitalistas.
A pesar de su desaparición se realizaron los desfiles en La Quiaca, este año las carrozas debían llevar un moño negro en señal de luto por este hecho y por el suicidio de una pareja de estudiantes secundarios. Mientras esperamos que comience el desfile, María, la maestra de primaria de una de ellas, la recuerda como una niña que debía cumplir “obligaciones  de grande” en su casa, lo que la llevó a repetir distintos grados y expresa su deseo de que se haya ido voluntariamente, escapando de esa vida. Esa vida común a muchas mujeres de la puna, golpeadas por el capitalismo, por ser mujeres, por pertenecer  a un pueblo oprimido, por ser de sectores trabajadores y populares. Mujeres kollas que al ingresar a la escuela  enfrentamos el desprecio de la cultura dominante hacia nuestra propia cultura, que sufrimos el desarraigo, la soledad y la discriminación al trasladarnos a pueblos y ciudades para poder estudiar o trabajar, que somos explotadas como obreras rurales al “bajar a la cosecha” con nuestras familias, que nuestro cuerpo y nuestra cara son menospreciados por no responder  al estereotipo de belleza blanco y occidental impuesto por los medios, que somos mayoría entre las trabajadoras desocupadas y las precarizadas, que si decidimos abortar debemos hacerlo de manera clandestina poniendo en riesgo nuestras vidas, que enfrentamos al estado y a las mineras que expropian y contaminan nuestro territorio.
Gloria y Antonella … desaparecidas hace tres semanas, la justicia y la policía, a pesar del reiterado pedido de las familias de que se lo caratule como trata de personas, investigaron su caso como “fuga de hogar” realizando allanamientos en casas de conocidos de las chicas mientras tanto  el tiempo pasaba. En las radios se escuchan reclamos de mayor seguridad, paradójicamente, en La Quiaca por ser zona de frontera se concentran la policía provincial, la federal, la infantería, la gendarmería, es claro que estas fuerzas están orientadas principalmente a reprimir las luchas, como lo hicieron en 2007 cuando desalojaron la municipalidad tomada por trabajadores desocupados, mientras tanto encubren los negocios millonarios que involucran el tráfico de drogas y personas, y  “legitiman” su presencia maltratando y humillando a los que transitamos por las rutas de la zona, sustrayendo pequeñas cantidades de hojas de coca, frutas y vegetales. También la iglesia tomo posición a través de Jesús Olmedo, referente de esta institución que en la puna impuso a generaciones de mujeres el modelo de la abnegación y la sumisión, quien declaró públicamente que para él no era un caso de trata y llamó a orar por su aparición. Las familias recientemente denunciaron que desde la municipalidad a cargo de un intendente K se las presionó para que no saquen los  ”trapitos sucios” de las mafias del poder.
A pesar de las maniobras del gobierno, la justicia, la policía y la iglesia, se realizan marchas exigiendo la aparición de las estudiantes y de Ariel Llampa, joven desaparecido también hace casi un año. Para conseguirlo, es necesario confiar en nuestras propias fuerzas y profundizar el camino de la movilizaciòn avanzando en la coordinación de familiares, estudiantes, docentes y organizaciones sociales.    Las mujeres y hombres de la puna históricamente nos hemos levantado enfrentado la adversidad y protagonizando luchas por nuestros derechos territoriales,  sindicales, por mejores condiciones de vida. Con la consolidación y el avance del capitalismo en estas tierras las formas de violencia hacia nosotras, las mujeres, se han profundizado, por ello es preciso destruir de raíz este mundo de gusanxs capitalistas uniendo fuerzas con todxs lxs oprimidxs y explotadxs, no para ser reinas, sino dueñas de nuestro destino.
 

sábado, 6 de octubre de 2012

Masacre a originarios en Guatemala

Muy buen artículo de las razones por la cual Guatemala asesina a nuestros hermanos originarios,  pone cada cosa en su lugar, hay razones económicas por la cual no se cumplen las leyes y convenios, es alentador este tipo de análisis ya que no reduce el hecho a una cuestión de colonialidad. Lástima que el llamado a ganar las calles sea por una cuestión reformista de buscar un estado intercultural al estilo de Bolivia o Ecuador, que sería como dice la nota, seguir edulcorando el mismo sistema que se denuncia.

Guatemala de la vergüenza: Ejército masacra a indígenas en Totonicapán


Foto: Ollantay Itzamná
Por Ollantay Itzamná
5 de octubre, 2012.- Como hace 520 años atrás, se sigue masacrando a las poblaciones indígenas en Guatemala en defensa de intereses foráneos. Los Acuerdos de Paz, firmados hace 16 años atrás, entre el Estado-Ejército y la Unidad Revolucionaria Nacional de Guatemala (URNG), sólo sirvieron para desmovilizar al pueblo guatemalteco y abrir las compuertas del país al sistema neoliberal brutal que no admite oposición alguna. Se cosecharon los dólares y euros de la cooperación internacional con el rótulo “para la pacificación”, y se prometió derechos “culturales” a los pueblos indígenas para tratarlos como piezas de museo. Y, cuando las y los indígenas organizados se movilizan reclamando sus derechos colectivos, el Estado los mata a bala sin mediar explicación.
Hace unos meses atrás, indígenas mayas de Santa Cruz de Barrillas, Huehuetenango, fueron brutalmente reprimidos (con dos asesinatos de por medio) por la guardia privada de una empresa de hidroeléctrica española y el Ejército de Guatemala. En aquel entonces, para escarmentar a los indígenas sublevados en contra de la empresa española, el democrático Gobierno de Otto Pérez dictó un Estado de sitio.
Ayer, jueves 04 de octubre, tuvimos que ir a conciliar el sueño con un nudo en la garganta porque nuevamente el Ejército salió en defensa de otra empresa transnacional, esta vez Energuate (empresa inglesa de energía eléctrica) y reprimió una pacífica movilización indígena matando a 7 indígenas, e hiriendo a otros 41 (según datos extraoficiales).
Esta masacre ocurrió mientras el democrático Gobierno de Otto Pérez dialogaba con la dirigencia de la Alcaldía Indígena de los 48 cantones, de Totonicapán, sobre sus demandas/propuestas de la nacionalización de la energía eléctrica, reformas a la Constitución Política y la problemática de la formación de maestros.

¿Por qué el Estado asesina a indígenas en Guatemala?

Casi al mismo tiempo que finalizaba el proceso de desarme de las guerrillas en el país, desde la Guatemala profunda emergió una fuerza social sin precedentes del pueblo maya organizado, demandando sus derechos. Esta histórica fuerza social maya ha sido neutralizada por el Estado ladinocéntrico y neoliberal convirtiendo a la dirigencia indígena en funcionarios públicos sin decisión, ni impacto en el Estado. Así, el Estado se mostró al mundo maquillada de “multicultural y pluriétnica”, y desmovilizó a las y los indígenas a nivel nacional.
Ante esta estrategia, el movimiento social maya de alcance nacional se recluyó a los niveles locales. Y desde allí, ya sin la presencia de “dirigentes” indígenas como Dña. Rigoberta Menchú, o el partido político indígena Winaq, desafían al Estado excluyente y empobrecedor resistiéndose a ser expulsados o contaminados por proyectos de hidroeléctrica, minería, monocultivos, etc.
Los partidos políticos de la derecha, con la finalidad de someter al movimiento indígena, actualmente edulcoran el Congreso Nacional con 20 diputados “indígenas mayas” y 1 de Winaq (en total representan el 13% del Congreso), pero éstos tramitadores serviles que concesionan el país a las transnacionales no tienen legitimidad social en las bases, y éstas se insubordinan aglutinados alrededor de demandas comunes.
Otra razón para matar y escarmentar indígenas movilizados es Guatemala es prevenir al país de “malos ejemplos”. El Gobierno de Otto Pérez y la oligarquía criolla saben que las organizaciones indígenas locales que no pudieron desarticularlas en casi dos décadas de “pacificación”, se constituyen, en este momento, en un peligro para el Estado etnofágico y oligárquico.
Humanamente es casi imposible contener el viento de la transición hacia estados plurinacionales que sopla desde el Sur, sobre todo, desde Bolivia y Ecuador, impulsado por pueblos indígenas. Habrá que conocer la contrapropuesta que tiene el pueblo maya de los 48 cantones de Totonicapán a la multimillonaria propuesta de reforma constitucional que Otto Pérez impulsa actualmente.

¿Importan los acuerdos y convenios internacionales para el gobierno de Guatemala?

Aunque según los datos oficiales del Estado ladinizante, el porcentaje de la población indígena jamás supera el 30% del total de la población del país. Investigadores indígenas independientes, y la realidad social policromática evidencian que alrededor del 60% de la población del país es indígena maya. Más sin embargo, ni tan siquiera está reconocido en la Constitución Política los idiomas nativos como idiomas oficiales. La hipócrita declaración de “pluriétnico y multicultural” (para encubrir el monoculturalismo y negar la posibilidad de la interculturalidad) no es constitucional en Guatemala.
En 1995, luego de más de una década de negociaciones, el Gobierno-Ejército y URNG, firmaron el Acuerdo de Identidad y Derechos de los Pueblos Indígenas, en el que se reconoce derechos culturales a indígenas, pero de los 52 compromisos para implementar aquel acuerdo, sólo se cumplieron alrededor de 7 (COJTÍ, 2010).
En 1996 el Estado de Guatemala ratificó el Convenio 169° de la OIT. Gracias a los contenidos de este Convenio organizaciones indígenas locales resisten a las mineras, petroleras, palmeras, etc., mediante consultas populares. Pero el gobierno los manda a matar como si el indígena organizado y consciente fuese enemigo del Estado.
En 2007, Guatemala, junto a 133 países, aprobó la Declaración de la ONU de los Derechos de los Pueblos Indígenas, pero eso fue sólo para arrancar aplausos en las cumbres internacionales, aparentar de pluralista y multicultural y cosechar el dinero de la cooperación internacional. Existen muchos otros convenios y compromisos internacionales sobre derechos humanos incumplidos por el Estado de Guatemala.
Los pueblos indígenas, en el marco de los contenidos del Derecho Internacional de los Pueblos Indígenas, presentaron una propuesta de proyecto de Ley Marco sobre Pueblos Indígenas, pero aquella propuesta ha sido archivada porque los tramitadores de las leyes obedecen a los intereses de los patrones y de las empresas multinacionales.
En estas condiciones, al pueblo indígena organizado no le queda más que las calles para incorporar sus demandas históricamente postergadas en la agenda nacional. Masacrando indígenas el Estado de Guatemala ya no podrá apagar el insipiente sueño de la plurinacionalidad e interculturalidad emergente desde los sectores excluidos del país.
El siglo XXI es y será la afirmación de la reconstitución de las identidades y autodeterminaciones de los pueblos indígenas subyugados por el fracasado modelo monocultural del Estado nación. La población y la élite privilegiada de Guatemala deben entender que este pueblo no nació para pasar a la historia de la humanidad repudiada por la tozudez y obstinación mental y moral de sus (des)gobernantes.
Muchos países del mundo, ahora en la oscuridad de la crisis del modelo del sistema-mundo-occidental, quisieran tener la mega diversidad de vidas de Guatemala, para aprender de la diferencia fecunda. Pero no la tienen. Nosotros/as, sí. Optimicemos esta fértil diferencia providencial y atrevámonos a ingresar al siglo XXI con nuestra propia luz intercultural.

fuente:  http://servindi.org/actualidad/74049